Carta de Navidad de los Sacerdotes a la
Comunidad Diocesana de San José y Flores

 

Los sacerdotes de la diócesis, reunidos en Playa Pascual para evaluar y despedir el año, saludamos en esta Navidad 2006 a todas nuestras comunidades y a la población en general de los departamentos de San José y Flores.

 

Hemos vivido un año pleno de acontecimientos significativos como comunidad eclesial. En el mes de junio hemos despedido a quien fuera por 22 años nuestro obispo diocesano, el querido Mons. Pablo Galimberti, y hemos comenzado este tiempo de espera de un nuevo pastor. Hemos también celebrado este año los 50 años de la Diócesis dando gracias a Dios por la semilla de la Palabra esparcida en esta tierra y por la labor evangelizadora de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.

 

Estamos en Navidad. Dios está con nosotros, Dios está entre nosotros. Es un acontecimiento de hoy, no de ayer o de mañana. Es un Padre que no deja nunca de pensar en nosotros. No se impone, respeta nuestra libertad. Quiere encontrarnos, visitarnos, estar con nosotros y permanecer con nosotros, para liberarnos del mal y de todo aquello que nos impide ser felices.

 

Como en la primera Navidad, muchos en nuestro mundo no lo perciben, nosotros, invitados y animados por la palabra de Jesús, iluminados por la fe, queremos estar atentos y despiertos para reconocer los signos de su presencia.

 

Lo reconocemos en:

-          tantos signos de amor al prójimo, de servicio gratuito y desinteresado, de solidaridad y de dedicación a los más pobres que se dan en nuestra sociedad

-          las propuestas e iniciativas que ayudan a las personas por vivir con sinceridad y honestidad la vida, desde la vida personal a la actividad económica,

-          el compromiso con el desafío de la educación en tantos padres y madres, docentes, profesionales, educadores y catequistas

-          en los espacios de entendimiento entre los uruguayos y en la nostalgia del mismo, ya que todos los deseos de acuerdo y construcción común son puestos por Dios en nosotros.

 

A la luz de la fe, vemos en todos estos gestos la presencia del amor de Dios que se hace cercano, tangible en la historia humana.

 

Navidad es encarnación de Dios que asume la historia humana y nos invita a la escucha de todas las situaciones humanas, a actitudes concretas de desprendimiento de nuestros intereses personales y de construir una Iglesia capaz de responder a los desafíos de la realidad.

 

Vivir estos compromisos es hacer concreta la Navidad, es ayudar a encontrar al Dios presente entre nosotros.

 

Que María, la Madre de Dios y San José su Esposo, nos ayuden a ser grandes en el amor.

 

 

Presbiterio de la Diócesis
de San José de Mayo