Navidad 2007

 

Homilía de Mons. Arturo Fajardo

Misa de Nochebuena, Catedral de San José, 24/12007

 

“Les anuncio una gran Alegría, en la ciudad de

David les ha nacido el salvador”

 

“Ese es el mensaje que el ángel dirige a los pastores, “no teman”, una anunciación que le ha dicho a María no temas, no temas a José o no temas nos ha dicho tantas veces en el Evangelio en momentos claves a cada uno de nosotros. Cuantos motivos de temor tiene la humanidad al inicio de este nuevo milenio. Y el Señor viene a decirnos que está con nosotros, y porque está con nosotros no tenemos que temer.

 

Dice San Agustín, comentando el Evangelio de esta noche, ‘…despierta, oh hombre, por ti Dios se hizo hombre. Despierta, tú que duermes, surge de entre los muertos y Cristo con su Luz te iluminará. Por ti, repito, Dios se hizo hombre’.


Continúa Agustín y nos dice a nosotros, ‘que resuene en este iglesia, te lo repito por tí Dios se hizo Hombre’.

 

Si habrá motivos de miedo y de soledad, si habrá situaciones que deben ser iluminadas por la Luz potente del Evangelio por Él que viene a iluminar nuestro camino, Él es la luz a la que estamos llamados a seguir.

 

En estos días de tantas luces que se han encendido, la luz que encendemos en nuestras casas, en la ciudad, ojala nos recuerde que a también nosotros llevamos esa luz encendida dentro, estamos llamados a ser testigos de esa luz e hijos del día. San Pablo va a decir ‘alégrense en el Señor, estén siempre alegres’, porque el Señor está cerca y cuando estamos cerca del Señor en esta noche, que se hace Dios con nosotros, que vino a compartir la vida con nosotros, que vino a compartir la vida con nosotros, que se hace niño, para enseñarnos que para conocer a Dios tenemos que ser niños o agacharnos para poder descubrir a aquel que es Hijo de Dios el Señor de la Historia, Él se hace el Emmanuel, el Dios con nosotros y está con nosotros hasta el final.


En el nuevo ciclo litúrgico que comenzamos leemos el Evangelio de Mateo, que es el Evangelio de Dios con nosotros, que se abre con esa afirmación el Dios con nosotros, y se cierra con certeza del capítulo 28 “…yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin”.

 

En estos días una persona me decía que sentía la soledad en estas fiestas, cuando estas personas sienten la soledad, abandono, enfermedades, injusticias, cuantas situaciones nos llenan de dolor, los creyentes nunca estamos solos, el Señor está con  nosotros, y ojala que la Iglesia, los hijos de Dios, podamos acompañar estas situaciones difíciles con la certeza de que el Señor nos acompaña y nos hace testigos de la Buena Noticia.

 

“No teman” Es el anuncio de la Navidad, les anuncio una Buena Noticia, eso es el Evangelio, una gran alegría, no solo será para ustedes, sino para todos los pueblos.

Que bueno que nosotros podamos pedir esta experiencia que nos permite ser testigos de la Buena Noticia. En esta Buena Nueva del Evangelio Navidad es la manifestación, se deja contemplar que bueno que lo podamos descubrirlo así,  la bondad de Dios y su amor a los hombres, se nos ha revelado, se nos ha manifestado, dice la Segunda lectura tomada de la Carta a Tito cuál es la actitud en este día. El peligro es acostumbrarnos, por eso que bueno que nos dejemos ganar por el asombro, por el deslumbramiento, por lo que sucede, por las fascinación porque el Señor viene a compartir la vida con nosotros, porque vienen a encontrarse con nosotros, porque es el lugar del encuentro de Dios con los hombres, ser cristianos es encontrarnos con el Señor, más que una ideología, más que una moral, es un acontecimiento que nos transforma la vida, algo asombroso e inédito sucede esta noche, Dios se hace hombre.

 

El salmo 27 decía, buscad su rostro, yo busco tu rostro Señor que es Jesús, Dios Padre nos revela su rostro, el rostro Divino del hombre y el rostro humano de Dios.

 

Es impresionante lo que dice el Evangelio: ‘no había lugar’, no había lugar para ellos, no había posada para ellos, no había lugar para que desembarcara el Hijo de Dios en la historia humana. Nos podemos preguntar si hay lugar para el Señor hoy, ¿si Él viniera y tocara a nuestra puerta, encontraría lugar en nuestros corazones, en nuestra familia, en nuestra ciudad, en nuestro país, en nuestro mundo, habría lugar para que naciera en medio de nosotros el Hijo de Dios en medio de nosotros?

 

Todos estos días que muchos hemos hecho el pesebre, hemos puesto las figuras de la Navidad, que además tenemos que recordar es que lo que celebramos el ‘cumpleaños de Jesús’ el nacimiento del Hijo de Dios, la figura central es el Señor, y no todo lo que a veces rodea la Navidad, yo decía que lindo que es el gesto material de hacerle un lugar en casa, que lo pudiéramos hacer también en el corazón, que hiciéramos un lugar para que nazca el Hijo de Dios, en nuestra familia, en nuestra comunidad, en nuestra iglesia, que nos iluminara con su Luz, para que nos fortaleciera, para que nos consolorara, que el cristianismo se entienda como don, hoy el Señor se nos da, por eso podemos decirle al Señor que aumente nuestra fe, danos fuerza para empezar de nuevo, Señor.

 

Estamos al inicio de una nueva época, como Iglesia diocesana, como Iglesia latinoamericana, luego de la experiencia de Aparecida, un nuevo comienza, un nuevo tiempo, debemos de redescubrir la alegría del Evangelio que es Buena Noticia para comunicarla a los demás, que podamos comunicar tu vida Señor, tu eres la vida, y el Evangelio es vida, tu viviste para que tengamos vida y vida en abundancia.

 

Por eso pedirle hoy al Señor por cada uno de nosotros, también por mi, para que nos regale esa alegría que viene del encuentro con el Señor que nos regale una nueva fuerza, un nuevo dinamismo, que nos de la fuerza para llevar el Evangelio a los demás, para vivir y comunicar el Evangelio, para enseñar el camino de  la vida que es en el fondo el camino de Cristo, para enseñar a amar, porque Dios es amor, para llevarle a todos para la amistad con Cristo eso es evangelizar,  llevar al encuentro con Él. En la Iglesia, Cristo es el camino en la Iglesia podemos escuchar la Palabra porque  se hace contemporáneo a nosotros, pidamos al Señor esa fortaleza interior que cada uno necesita, retomar el entusiasmo del primer anuncio para poderlo llevar a los demás y que nos transforme en discípulos y misioneros.

 

Pidámoslo hoy a la Madre de Dios, pidámosele a María:

 

Santa María Madre de Dios, por haber traído al mundo
 la verdadera luz del mundo, Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios.

 

Te has entregado por completo a la llamada de Dios y
 te has convertido así en fuente de a bondad que mana de Él.

 

Santa Madre de Dios, muéstranos a Jesús guíanos hacia Él en esta Navidad,
 enséñanos a conocerlo, a amarlo, para que también nosotros podamos llegar a ser capaces de un verdadero amor, y ser fuentes de agua viva en medio del mundo sediento”.

 

Que así sea.

 

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Procesión con el Niño Jesús, el cual ha recorrido las casas de salud y hogares de San José en estos días

 

Saludo de Navidad del Obispo de San José de Mayo
Mons. Arturo Fajardo

Queridos amigos y hermanos de San José y Flores:

 

Al acercarse las Fiestas de Navidad quiero hacerles llegar a todos un afectuoso saludo.

 

Hace apenas unos meses que estoy entre ustedes y me he sentido como en casa. Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer tantos gestos de aprecio y de hospitalidad  que en este tiempo he recibido.

 

En estos días la celebración de la Navidad nos recuerda que el Señor se ha hecho “Dios con nosotros”. En Cristo, el Señor, descubrimos el “rostro humano de Dios” y el "rostro Divino del hombre".

 

Es Jesús que se acerca a nosotros, que nos llena de esperanza y de luz, Él es nuestra alegría, Él es nuestra paz.

 

Mi saludo a todos, especialmente aquellos que sufren enfermedad, soledad, abandono, pérdida de los seres queridos. A todos llegue la cercanía del Señor que nace pobre y entre los pobres.

 

Que el Señor nos regale a todos su ternura, que podamos cada uno ser constructores de la Paz en nuestras familias y lugares de trabajo.

 

“Que la familia humana sea una verdadera comunidad de paz”

 

Feliz Navidad para todos.

 

Con mi afecto y mi bendición

 

 

+ Arturo Fajardo

Obispo de San José y Flores