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Una fiesta! La comunidad diocesana se alegra por un nuevo sacerdote: Jorge Armas Ordenación Sacerdotal, Catedral de San José 5 de abril de 2008
Una verdadera fiesta ha vivido la comunidad de la Diócesis de San José y Flores al recibir a un nuevo sacerdote, Jorge Armas que el pasado sábado 5 de abril mediante la imposición de manos de Mons. Arturo Fajardo fue ordenado sacerdote para el servicio de la Iglesia.
Un clima de celebración y festejo se vivió en la Catedral y Santuario Nacional de San José en esta primera Ordenación Sacerdotal de Mons. Arturo Fajardo, desde que fuera nombrado Obispo y tomado posesión de la Diócesis en el mes de setiembre del 2007. La celebración fue acompañada por la familia de Jorge, amigos y compañeros de estudio en el Seminario y un numeroso grupo de fieles que habían llegado de todas las localidades y parroquias de la Diócesis, muchos que de lejos vinieron a acompañar este “si” de Jorge a la vocación de presbítero.
Mons. Pablo Galimberti y Mons. Martín Pérez, fueron los concelebrantes principales que estuvieron presentes durante toda la Eucaristía. El Obispo de Salto y anterior Obispo de esta Diócesis por más de 22 años, fue el que invitó y apoyó a Jorge Armas en sus primeros pasos del discernimiento vocacional desde muy joven y el Obispo electo de Florida fue el que acompañó espiritualmente durante estos años al nuevo sacerdote.
También estuvieron presente varios Obispos, Mons. Francisco Barbosa, Obispo de Minas; Mons. Raúl Scarrone, Obispo emérito de Florida; Mons. Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado y Mons. Hermes Garín, Obispo auxiliar de Canelones.
La celebración de Ordenación comenzó con la procesión de entrada y la liturgia de la Palabra donde se leen dos textos extraídos de la Biblia, se canta un Salmo y se proclama el Evangelio del Nuevo Testamento.
Luego de las lecturas comenzó uno de los primeros momentos que marcan esta celebración, el llamado. El encargado de hacerlo fue el Vicario General de la Diócesis, Padre Alejandro Gallesio, allí comenzó un diálogo entre el sacerdote y el Obispo. El Padre Alejandro comenzó diciendo: “La santa Madre Iglesia pide que ordenes presbítero a este hermano nuestro”, el Obispo respondió “Con la ayuda de Dios y de nuestro Salvador Jesucristo, elegimos a este hermano nuestro para el Orden presbiteral”.
En la Homilía el Obispo destacó como punto de partida en su reflexión las lecturas proclamadas en la liturgia de la Palabra y exhortó al pueblo a apoyar con la oración y el cariño al elegido para este ministerio e invitó a orar por al surgimiento de nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa en nuestra Iglesia. Terminada la misma, se procedió a las promesas del elegido, donde Jorge mediante un diálogo de preguntas y respuestas con el Obispo, ha manifestado “querer desempeñar siempre este ministerio, colaborando con la tarea del Obispo, desempeñar digna y sabiamente el ministerio de la Palabra y en la enseñanza de la fe católica, celebrar la Misa y la confesión con piedad y fidelidad, además de obediencia al Obispo y sus sucesores”.
Postración En señal de súplica y pidiendo que Dios derrame abundantes bendiciones por el ministerio que Jorge inicia, él se postró y el resto del pueblo acompañó en oración cantando las letanías de los santos, donde se muestra a los mismos como modelos de seguimiento de Jesús y que ellos intercedan ante Dios para que den fuerza y capacidad a Jorge en este nuevo servicio.
Imposición de manos y Plegaria de Ordenación La imposición de manos es el gesto principal en la liturgia de la ordenación y se realiza en silencio. Es un signo de confianza interior en el actuar callado del Espíritu Santo. Fueron imponiéndole las manos sobre la cabeza los Obispos presentes y los más de 30 sacerdotes que estuvieron acompañando a Jorge en este día.
Imposición de la estola y la casulla Los sobrinos de Jorge, María Eugenia, Celina y Aldito acercaron en una bandeja la casulla y la estola, dos ornamentos propios del sacerdote. El Padre Sergio Pinto quien acompañó el camino pastoral de Jorge en Villa Rodríguez y el Padre Milton Tróccoli formador en el Seminario durante los cinco años de su proceso fueron los encargados de revestirlo.
Seguidamente el Obispo ungió las manos de Jorge con el Santo Crisma, en señal de que sus manos quedan consagradas para servir los planes de Dios de traer Vida a sus hijos.
Los padres de Jorge, María y Luis acercaron al altar el pan y el vino, que son signo de todo lo que somos y ofrecemos a Dios. El Obispo los recibió y se entregó a Jorge el cáliz y la patena diciendo “Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Consideras lo que realizas e imita lo que conmemoras y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”.
Luego de la Liturgia Eucarística y del rito de la Comunión, vino el momento de la acción de gracias, cada una de las comunidades donde Jorge estuvo participaron con mensajes, agradecimientos y augurios dirigidos al nuevo sacerdote.
Al término de las mismas el Presbítero Jorge Armas recién ordenado ha dirigido unas palabras.
El Padre Nelson González leyó al final de la Misa un saludo enviado por el Nuncio Apostólico de su Santidad, Mons. Janusz Bolonek, el cual manifestaba a través de su representante en el Uruguay el saludo y la bendición del Santo Padre Benedicto XVI al nuevo sacerdote.
Luego el Obispo impartió la bendición solemne y se hizo la invitación a los presentes a un compartir fraterno en el Hogar Católico.
El Domingo 6 de abril Jorge celebró su primera Misa en la Catedral de San José a las 10.00 horas. |
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Acción de gracias de Jorge
Armas
Créanme que esa es mi experiencia, y se que también la de mucho de ustedes, lo hemos compartido así en charlas profundas, en compartidas personales o en grupo, con mate, en retiros, en la vida común. A este Dios elevo hoy el más encendido y hermoso gracias de mi vida. Por darme la vida que siempre es hermosa y un regalo a pesar de los dolores.
Gracias por llamarme, por esperarme, por perdonarme, por amarme por encima de mis pecados, por esperarme con un abrazo después de mi “borradas” y “burradas”. Bendito sea el Padre, bendito sea Jesús, bendito el amigo del alma, bendito sea el Espíritu Santo de Dios.
Desde el humilde llamado inicial, oído en el entorno de esta Parroquia, bajo la mirada de San José en el grupo de “Shalom”, como monagillo, cantando en las misas, muchas cosas han cambiado desde ese momento y otros gracias a Dios, no me sigo sintiendo igual de cautivado en aquel entonces que ahora, sigo queriendo dar lo mejor de mi, de mi vida, que es todo lo que tengo, sigo queriendo y buscando más cercanía con el Señor, más gestos y formas de vivir según su estilo.
Él es quien me sigue despertando lo mejor que tengo dentro y me anima a donarlo. Gracias querida familia, estoy agradecido y orgulloso de cada uno de ustedes, cada uno con su forma de ser, sus sensibilidades, su vida, cada uno es mucho para mí.
Mamá, papá, Analía y Claudia, ustedes son mucho para mi, “flor de quiniela” en términos timberos, gracias por el acompañamiento, el apoyo, les pido perdón por las veces que me ha costado dejarme querer.
Gracias a mis sobrinos y a mi cuñado Gustavo, mis sobrinos que han traído los ornamentos, ellos son para mi ternura, descanso, alegría, y sencillez. Así recibo de Dios este ministerio. Algunos días agobiado de cosas me escapo a casa y verlos jugar con ellos a veces, me descansa en lo mejor de mi, me devuelve la ternura cuando los eventos de la vida me inclinan a endurecerme. Gracias por su presencia en mi vida, que tanto me da, son cercanía de Jesús para mi, gracias al abuelo, los tíos y primos, y a los abuelos que ya partieron.
Gracias querida Iglesia, por ti me llego la fe, muchos de los amigos que hoy están aquel y otros que no y ya partieron. Por vos me llegan los sacramentos del amor de Dios, que tantos milagros veo hacer en mi vida y en los demás.
Esos milagros que van transformando con paciencia nuestra vida, gracias al grupo Shalom y a todos los adultos que allí dedicaron su tiempo, gracias por su paciencia, escucha, orientación, aliento, ojala no falten nunca personas como ustedes que sin sobrarles el tiempo, igual se hacen lugar para los demás para compartir la fe y la vida, para crecer ustedes y ayudar a crecer a otros, conmigo así lo hicieron
Gracias al padre Palermo y a Mons. Pablo que creyeron en aquella semilla humilde y que ahí se pudiese encontrar una vocación, sin ese riesgo inicial hoy no estaríamos celebrando esto. Siempre hay que arriesgar cuando uno cree que las cosas son de Dios, por más aspecto humilde que tenga, si hoy lo digo así fue porque antes lo viví conmigo.
Gracias a la Casa Nicolini, a la Parroquia Sagrado Corazón en Paysandú, al Centro de Orientación vocacional de Florida, gracias a los sacerdotes y religiosos que me acompañaron y ayudaron a dar forma inicial a todo esto.
Gracias por la paciencia, contención, ayudarme a ver los signos de Dios. Gracias al Seminario, los formadores, los compañeros, las hermanas y su testimonio de amor y entrega desinteresada, el personal de la casa, el seminario fue el lugar de crecer, rezando estudiando, compartiendo, discutiendo, escuela de humanizaron que me regalo elementos que me ayudó a entenderme mejor a mi mismo y para servir mejor a los demás.
Gracias por estos años vividos allí, gracias. Y también a la Facultad de Teología, gracias a mis hermanos de comunidad y a mis hermanos seminaristas de la Diócesis por el camino transitado, con partidas, peleas, formas distintas de vivir la fe, pero con un gran afecto que nos hacia estar al lado del otro cuando nos necesitábamos, dice la Escritura “quien ha encontrado a un amigo ha encontrado un tesoro”.
Gracias a las comunidades parroquiales que me han recibido los fines de semana, Villa Rodríguez, Capurro, Santísima Trinidad y la Catedral. Gracias a los párrocos y a tanta gente adultos y jóvenes con quienes compartimos y crecimos, compartimos y crecemos. En la vida de ustedes hermanos de las comunidades en sus luchas en su forma de vivir la fe, los seminaristas somos profundamente evangelizados, ante todo de ustedes sentimos la urgencia de descalzarnos, como Moisés ante la presencia de Dios. Su vida y su forma de vivir existencialmente la fe, nos resultan sagradas, y nos aterrizan en más de una ocasión. Gracias…
Este ministerio es para ustedes y los necesito para seguir creciendo. Gracias a Mons. Arturo, después de la espera sin Obispo en la Diócesis la velocidad de las ordenaciones, casi diría que me despeinó, gracias tu cercanía Arturo, por tu delicadeza personal, por tu preocupación por mi, cuento con tu oración y acompañamiento, que la Iglesia cuente conmigo para lo que necesite.
Gracias a Mons. Martín mi acompañante espiritual, por el tiempo, la escucha, por la paciencia, por ayudarme con tu estilo a simplificar las cosas y centrarme en lo esencial.
Gracias al presbiterio de la Diócesis, siempre me sentí muy bien recibido entre bromas y reflexiones fui queriendo a estos hermanos concretos la fraternidad, gracias por su testimonio de fidelidad callada, y cotidiana, verlos me anima que esta vocación es hermosa y desafiante llena de Dios llena de los hermanos.
Gracias a la Pastoral Juvenil Diocesana, a la Catequesis de la Diócesis por los espacios brindados y compartidos al trabajar en ellos, también allí he sido evangelizado por muchos de ustedes. Gracias a los obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, seminaristas, hermanos laicos de otras comunidades y amigos que han venido de otros pagos, gracias por estar en este momento tan importante de mi vida.
A los curas jóvenes les saluda este hermano, que desde hoy integrará con ustedes la “pía de tenientes asociados”. Gracias a las familias religiosas con las que he compartido distintos tramos de vida. A las Hermanas del Huerto, los Pobres Siervos de la Divina Providencia, las Carmeltitas, las hermanas Clarisas, las misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María y la familia Miriam que me recibió en su casa para el retiro.
Gracias al coro por el amor puesto, por ayudarnos a rezar con su servicio y gracias al querido maestro de ceremonia, Fernando Perera, gracias hermanos por tu cariño y dedicación puesta aquí y a todos los que han trabajado en el arreglo del templo, el Hogar Católico, jóvenes y adultos de la comunidad parroquial.
Gracias a aquellos que silenciosamente se quedan y cuando todos nos vamos, barren, lavan los vasos, gracias…
Gracias a Dios por todo esta vida que siembra en torno a nosotros y por mucha más que ni cuenta nos damos, solo Él puede generar tanto y tan buenas cosas entre nosotros.
Amén.
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FOTOS
Saludo de Su Santidad Benedicto XVI a través de la Nunciatura Apostólica

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Ordenación sacerdotal de Jorge Armas Será el sábado 5 de abril en la Catedral
El próximo sábado 5 de abril a las 16:00 horas en la Basílica Catedral el Obispo de San José ordenará sacerdote para servir al Pueblo de Dios que peregrina en San José y Flores.
Jorge será el primer sacerdote que mediante la imposición de manos recibirá el Sacramento del orden de manos del Obispo de San José de Mayo Mons. Arturo Fajardo.
En dicha celebración está confirmada la presencia de algunos Obispos uruguayos entre los que se encuentra Mons. Pablo Galimberti, anterior Obispo de San José y actual de Salto, Mons. Martín Pérez y el Obispo electo de Florida, Mons. Raúl Scarrone. Además se estima unos 30 sacerdotes se hagan presentes para acompañar a Jorge en el día de su Ordenación.
Entrevista al Seminarista JORGE ARMAS GOÑI
JORGE ARMAS GOÑI Nacimiento. Montevideo, 31 de marzo de 1981. Edad: 27 años Diácono: fecha de ordenación: 20 de octubre de 2007 Trabajo Pastoral actual: Parroquia Catedral de San José
¿Quiénes componen tu familia? Mi familia la componen, Luis Armas (Papá), María Goñi (Mamá), Analía Armas y Claudia Armas mis hermanas y tengo tres sobrinos: María Eugenia, Aldo Andrés y Celina. De los tres hijos de mis padres yo soy el menor.
¿Cómo descubriste que Dios quería que fueras sacerdote? Buscando discernir qué quería Dios de mi, apoyado por mi Obispo, Mons. Pablo (Galimberti) y por el Padre Luis Palermo que creyeron en aquella pequeña semilla vocacional, me fui a hacer 5º de liceo en el año 1997 a la Casa Mons. Nicolini en Paysandú, allí compartí esa experiencia con seis compañeros más que estaban buscando lo mismo; nos acompañaron en ese año los sacerdotes Carlos Silva y Alfredo García.
Estuviste en el Seminario Menor de Florida también, ¿quiénes te acompañaron en ese momento? Sí, fue al año siguiente, en1998, buscando seguir clarificando mi camino, me recibieron en la ciudad de Florida los Pobres Siervos de la Divina Providencia en el Centro vocacional que hasta hoy acompañan; allí éramos nueve. Nos acompañaron los sacerdotes Orlando Torres y Luis Faccioli, y también el Hno. José Luis Ojeda y un postulante de dicha congregación, Marcelo Blanco.
¿Cómo fue el ingreso al Seminario “Cristo Rey”? Ingresé al Seminario interdiocesano el 26 de febrero de 1999. En mi comunidad inicial somos siete, al paso de los años hoy quedamos: un sacerdote (Javier Venerio de Montevideo), dos diáconos (Carlos Quesada de Diócesis de Mercedes y Fernando García de Montevideo) y yo.
¿Cómo han sido tus pasos de experiencia pastoral en este tiempo? Ese primer año en el Seminario nos acompañó el P. Daniel Martínez. El trabajo pastoral ese año fue ir al Cotolengo masculino Don Orione los sábados por la tarde. En el año 2000 comenzamos el estudio de Filosofía que nos llevó dos años, allí nos acompañó el P. Milton Tróccoli, los fines de semana comencé el trabajo pastoral en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario en Villa Rodríguez acompañado por el P. Sergio Pinto y también en la Parroquia Cristo redentor de Capurro con el P. Mario Hernández. En las dos comunidades mi trabajo era básicamente con adolescentes.
El inicio de la teología en el año 2002 coincidió con el nombramiento del Padre Milton como rector del Seminario con lo que comenzó nuevamente a acompañarnos en ésta etapa. Los fines de semana seguía yendo a Rodríguez y a Capurro.
El año 2003 fue el año pastoral en la Parroquia Santísima Trinidad acompañado por Alejandro Gallesio y Daniel Salsamendi.
En 2004 retomo la vida en el Seminario, comienzo el bienio teológico y los fines de semana sigo yendo a Santísima Trinidad, mi formador sigue siendo el P. Milton. En 2005 me cambian para la Parroquia Catedral y me acompaña el P. Nelson González, venimos los fines de semana con el Seminarista Gustavo Rebón, comienza a ser mi formador Arturo Fajardo. En 2006 termino la formación inicial en el Seminario con Arturo como formador y Nelson como párroco. A fines de 2006 paso a vivir en la Parroquia Catedral. Y el 20 de octubre, Mons. Arturo me ordena en Trinidad, Diácono para servir a la Iglesia peregrina en San José y Flores. |